Amor

Amor

El amor es un enorme aprecio hacia otras personas, objetos o seres. Conforme la intensidad y el propósito del sentimiento, se distingue:

  • Amor de amigos o bien amigad.
  • Amor filial, maternal o bien cualquiera que se da entre miembros de exactamente la misma familia.
  • Amor de pareja.
  • Amor cara las cosas, lugares, animales ...
  • Amor cara una idea, de manera frecuente en términos con el sufijo heleno "hija".
El amor de pareja es lo que más esencial ha sido históricamente, donde se mezcla la estimación, el sexo y otros sentimientos. Está entre los grandes temas de la literatura. La caracterización de este amor puede ser:
  • Amor platónico o bien idealizando.
  • Amor cortés, propio de la edad media.
  • Amor como romanticismo.
  • Amor pasional.
  • Amor conyugal, encomiado por el catolicismo, por el protestantismo y por la mayor parte de religiones organizadas.
Los símbolos más usuales de este amor han sido el corazón y el anillo. El enamoramiento y la seducción acostumbran a ser las fases preliminares del amor de pareja, fases que están socias químicamente a las feromonas.

Perspectivas sobre el amor

Perspectiva popular

Frecuentemente se asocia el término con el amor romántico, una relación pasional entre 2 personas con una repercusión fundamental en sus relaciones interpersonales y sexuales mutuas. No obstante, se aplica asimismo a otras relaciones diferentes, como el amor platónico o bien el amor familiar, y asimismo, en un sentido más extenso, se charla de amor cara Dios, la Humanidad, la Naturaleza, el Arte o bien la Belleza, lo que se acostumbra a asociar con la empatía, y otras capacidades. Conforme Gottfried Leibniz, «amar es hallar en la dicha de otro tu felicidad». En la mayor parte de los casos significa un enorme cariño por algo que causa dicha o bien placer al que ama. Sobre todo en el planeta occidental acostumbra a ser contrastado, eludido o bien contrarrestado por el odio, el menosprecio o bien el egoísmo. Conforme diferentes creencias, el amor no es privativo del género humano, sino incluye asimismo a todos aquellos seres que puedan desarrollar vínculos sensibles con otros, como, por poner un ejemplo, animales como los monos, los delfines, los perros, los elefantes, etcétera . Existe, aun, quienes piensan bajo criterios no científicos, que las plantas medran mejor si reciben amor. En el humano, en contraste al amor de los animales, y bajo una concepción actual esencialmente occidental y seglar, el amor se considera un sentimiento real. En los casos más frecuentes es el desenlace de una emoción basada en la atracción y la admiración de un sujeto cara otro, que puede ser o bien no ser correspondido. Esto acentúa las relaciones interpersonales entre un sujeto y otro que, partiendo de su insuficiencia, quiere el encuentro y unión con aquel que ha juzgado su complemento para su existencia. En ciertos casos, el amor puede ser interpretado como fruto de un duro trabajo, esmero y destreza para edificar y desarrollar una meta, sintiendo totalidad y dicha al verse logrado lo que se ha anhelado y trabajado a lo largo de un buen tiempo. Este género de amor es el que puede sentir un padre cara un hijo cuando lo ve ya crecido y capaz de encarar la vida con plena madurez, imitando al padre en aquellas cosas que le ha transmitido por sabiduría práctica. En un caso así, el amor se dirige cara los principios que han fundamentado el trabajo y han guiado el ahínco, y es la corroboración de que las opiniones por las que ha luchado han tenido su recompensa. Se distingue radicalmente este sentimiento del amor incondicional, por norma general profesado por la madre, que se dirige solamente cara su hijo, con independencia de cualquier principio.

Perspectiva espiritual

La Virgen y su hijo, de I. Oliver (mil seiscientos diecisiete). Aparecen la Virgen y su hijo representados con rasgos europeos y con la auréola de beatos. En la cultura religiosa monoteísta, el amor acostumbra a mentarse y ser apoyado por Dios, como es el caso del Islam, el judaísmo y el cristianismo. Desde la perspectiva del budismo, el amor es un estado de pureza espiritual al que los humanos pueden llegar a través de la liberación de las llamadas conmuevas perturbadoras (deseo y apego, odio y también ira, ignorancia, orgullo, envidia), inherentes al planeta material o bien Samsara. A través de la compasión y el desinterés del planeta material, puede acrecentar gradualmente la capacidad de funcionamiento de todos y cada uno de los chakras, incluyendo el Chakra del corazón, de tal manera que es posible apreciar de manera consciente y quitar el sufrimiento socio al amor hasta lograr el llamado estado de iluminación, en el que hay un amor incondicional cara todos y cada uno de los seres sentidos y no sentidos, equiparable a lo que, por poner un ejemplo, puede sentir una madre por su hijo en el instante de su nacimiento. Conforme esta corriente de pensamiento, el amor sostiene unidas todas y cada una de las cosas, y nuestra conciencia "crea" el propio cosmos. Para el budismo, todas y cada una de las religiones son válidas si se fundamentan en el amor y la compasión. Así, la filosofía oriental presenta otra aproximación al amor espiritual, diferente de la occidental: el sufrimiento en sí no es lo que nos hace virtuosos, sino es un medio para lograr la virtud, de tal forma que aproximar -se la iluminación implica el cese gradual del sufrimiento y el incremento del gozo (incluyendo el amor espiritual). De exactamente la misma forma que en el cristianismo, el sufrimiento es una catarsis (o bien vía de expiación) que nos conduce al estado alumbrado (o bien Dios). Cuarto Chakra, o bien Chakra del corazón. No obstante, para la concepción oriental, preocuparse por lograr un propósito formaría un modo de sufrimiento auxiliar (la afección y la ignorancia), con lo que deberíamos limitar nuestro sufrimiento no preocuparnos por exactamente el mismo sufrimiento, incluyendo el deseo de conseguir metas, homónimo asimismo del amor terrenal.

Perspectiva psicológica

Tras las investigaciones realizadas sobre el amor, Robert J. Sternberg planteó la teoría triangular del amor:
  • La amedrentad, entendida como aquellos sentimientos en una relación que fomentan el acercamiento, el vínculo y la conexión.
  • La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos y necesidades.
  • La resolución o bien compromiso, la resolución de querer a otra persona y el compromiso por sostener ese amor.
Estos 3 componentes se pueden relacionar entre sí formando diferentes formas de amor: amedrentad + pasión, pasión + compromiso, amedrentad + compromiso, etcétera Para Erich Fromm el amor es un arte y, como tal, una acción voluntaria que se emprende y se aprende, no una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es, de esta forma, resolución, elección y actitud. Conforme Fromm, la mayor parte de la gente identifica el amor con una sensación de placer. Él considera en cambio, que es un arte, y que en consecuencia, requiere esmero y conocimiento. Desde su punto de vista, la mayor parte de la gente cae en el fallo de que no existe nada que aprender sobre el amor, motivados, entre otras muchas cosas, por estimar que el primordial objetivo es ser amado y no querer, de con lo que llegan a valorar aspectos superficiales como el éxito, el poder o bien el atrayente que ocasionan confusión a lo largo de la etapa inicial del pretendido enamoramiento mas que dejan de ser influyentes cuando las personas dejan de ser ignotas y se pierde la magia del misterio inicial . Así, aconseja proceder frente al amor de exactamente la misma forma que lo haríamos para aprender cualquier otro arte, como la música, la pintura, la carpintería o bien la medicina. Y distingue, como en todo proceso de aprendizaje, 2 partes, una teorética y otra práctica. El amor es un estado mental orgánico que medra o bien mengua en dependencia de de qué manera se retroalimente ese sentimiento en la relación de los que componen el núcleo cariñoso. La retroalimentación depende de factores como el comportamiento de la persona amada, sus atributos involuntarios o bien por las necesidades particulares de la persona que ama (deseo sexual, necesidad de compañía, voluntad inconsciente de ascensión social, aspiración incesante de completitud, etcétera ). Existen polarizaciones extremas de la psique manifestando un amor desaforado sin meditar en los límites de uno mismo y, aun, puede llegar a poner en riesgo su existencia o bien la de la otra persona, por estar ensayando un estado polarizado de obsesión. En un caso así, el que ama, quiere y ansía el bien y la dicha del ser querido, lo hace sobre todas y cada una de las cosas. Entregar sin percibir a cambio, sacrificar y anteponer las necesidades del ser amado por sobre las de uno mismo, sin que uno lo considere como sacrificio sino más bien como ocasión para prodigar el sentimiento, acostumbra a considerarse una antesala al desequilibrio sensible, en tanto que la persona objeto de nuestra obsesión no tiene por qué razón contestar tal y como lo habíamos premeditado; puede no dar las gracias nuestro esmero y demandar todavía más. No obstante, ciertos confunden esta polarización extrema con amor "auténtico" o bien "sano", y demandan de la otra persona exactamente el mismo comportamiento, pudiendo manifestar frustración extrema y, como salida a esta frustración, violencia. Por los desenlaces evidentes en las noticias a diario, observamos una creciente tendencia a la violencia de género, en la que los sicólogos actuales apuntan a esta nosología de obsesión polarizada como primordial desencadenante de estos enfrentamientos.

Perspectiva filosófica

Empédocles pensaba que todo el universo estaba regido por fuerzas de atracción o bien amor y de repulsión, por consiguiente las personas se sentían atraídas del mismo modo que cualquier otro cuerpo (influyendo a Freud en la teoría de las pulsiones Eros y Thanatos). Para Platón el amor era una forma de llegar al conocimiento, en tanto que las personas procuraban la belleza como recuerdo de la idea suprema que su ánima recordaba ya través de la pasión por las cosas hermosas iba ascendiendo. Los medievales pensaban que el amor era la manifestación en la Tierra del Espíritu Beato, que impulsaba a los hombres a buscar el bien. Si la actitud del amor debe ser parte, en algún instante, de las descripciones que prosiguen las pautas de la ciencia experimental, va a ser preciso acotar de forma que pueda ser observada y cuantificada con determinada precisión. Baruch de Spinoza estableció una definición que puede encuadrar en los requerimientos de las ciencias humanas y sociales. Escribió al respecto: «Lo que imagina lo que ama perjudicado de alegría o bien tristeza, asimismo va a ser perjudicado de alegría o bien tristeza, y uno y otro de estos aprecios va a ser mayor o bien menor en el amante, conforme uno y otro sea mayor o bien menor a la cosa amada ». La definición de Spinoza, respecto que la actitud del amor implica compartir alegrías y tristezas de otras personas, no difiere fundamentalmente de la definición bíblica del amor, puesto que el mandamiento sugiere "compartir las alegrías y tristezas del resto tal y como si fuesen propias ", tal el" amarás a tu prójimo como a ti ". No solo esta definición se refiere a aspectos observables y cotejables con la realidad, sino asimismo presenta aspectos cuantificables, en tanto que señala que en mayor o bien en menor medida van a ser compartidos los cariños, mientras que mayor o bien menor sean la alegría o bien la tristeza socia a la persona amada. De la definición citada se extraen ciertas conclusiones inmediatas, como son los sentimientos que brotan cara un tercero. Spinoza escribe: «Si imaginamos que alguien afecta de alegría a la cosa que amamos, vamos a ser perjudicados de amor hacia él. Si imaginamos, al revés, que la afecta de tristeza, vamos a ser, al contrario, perjudicados asimismo de odio contra él ». Se observa, en esta expresión, que el odio aparece como una actitud opuesta al amor, como una tendencia a intercambiar (respecto del tercer citado) los papeles de tristeza y alegría como cariños compartidos.

Perspectiva biológica

El término de amor no es una noción técnica en biología sino más bien un término del lenguaje ordinario que es polisémico (tiene muchos significados), con lo que resulta bien difícil explicar en términos biológicos. No obstante, desde la perspectiva de la biología, lo que en ocasiones tiene por nombre amor semeja ser un medio para la supervivencia de los individuos y de la especie. Si la supervivencia es el fin biológica más esencial, es lógico que la especie humana le proporcione al amor un sentido muy elevado y trascendente (lo que contribuye a la supervivencia). No obstante, en la mayor parte de las especies animales semejan existir expresiones de lo que tiene por nombre "amor" que no están relacionadas directamente con la supervivencia. Las relaciones físicas con individuos del mismo sexo (equivalentes a la homosexualidad en el humano) y las relaciones íntimas por placer, por poner un ejemplo, no son exclusivas de la especie humana; observan comportamientos altruistas por la parte de individuos de una especie cara los de otras especies (las relaciones milenarias entre el humano y el can son un caso). Ciertos biólogos tratan de explicar estos comportamientos en concepto de colaboración para la supervivencia o bien de conductas inusuales poco significativas. Desde los años noventa, siquiatras, antropólogos y biólogos (como Donatella Marazziti o bien Helen Fisher) han encontrado relaciones esenciales entre los niveles de hormonas como la serotonina, la dopamina y la oxitocina y los estados cariñosos (atracción sexual, enamoramiento y amor estable). La neurobiología está avanzando una definición tripartita del amor, en el que se distinguirían 3 procesos cerebrales diferentes, mas interconectados, y cada uno de ellos de ellos regulado hormonalmente: El impulso sexual indiscriminado o bien grado de excitación sexual para la busca de pareja, regulado por la testosterona y detectable neurológicamente en el córtex anterior; de breve duración. La atracción sexual selectiva, pasión cariñosa o bien enamoramiento; regulada por la dopamina en los circuitos cerebrales del placer; particularmente prolongado ante otras especies (hasta dieciocho meses). El cariño o bien afección, nudo cariñoso de larga duración que deja la continuidad del vínculo entre la pareja, regulado por la oxitocina y la vasopresina, que asimismo afectan el circuito cerebral del placer; su duración es indeterminada (puede alargarse toda la vida). El equilibrio de los 3 procesos controla la biología reproductiva de muchas otras especies, con lo que se piensa que su origen evolutivo común. La etología interpreta que el amor humano evolucionó desde el ritual de apareamiento o bien cortejo de los mamíferos (despliegue de energía, prosecución obsesiva y protección posesiva de la pareja y agresividad cara los potenciales contrincantes).

Perspectiva histórica y cultural

Aunque el amor está fundado en capacidades y necesidades biológicas tal como el placer sexual y el instinto de reproducción, asimismo tiene una historia cultural. En ocasiones se atribuye su invención a alguna tradición particular (el Sufismo, los trovadores, al cristianismo, al movimiento romántico, etc.), mas los vestigios arqueológicos de todas y cada una de las civilizaciones confirman la existencia de aprecio cara los familiares , la pareja, los pequeños, los contemporáneos, entre otros muchos, con lo que las interpretaciones que postulan que el amor por norma general es una construcción cultural concreta no semejan fundadas. Desde el punto de vista cultural, el amor sexual se ha manifestado históricamente tanto cara las personas del sexo opuesto como cara aquellas del mismo sexo. Para los helenos y a lo largo del Renacimiento, los ideales de belleza eran encarnados particularmente para la mujer y los adolescentes de sexo masculino. Las parejas desgraciadas es entre los temas recurrentes en la cultura y las artes, representando aquellos amores que no tienen un final feliz para la oposición externa o bien el destino.

El amor a la mitología

La mayor parte de etnias piensa que el amor es una fuerza galáctica que atrae las personas como los astros o bien los cuerpos se atraen. Esta fuerza se halla relacionada con un dios del amor. El más conocido fue Eros, con sus flechas, mas otras mitologías tienen como divinidad cariñosa Oshun (los africanos), Xochipila (los aztecas), Erzuli (de la mitología caribeña) y Aonghus (celta o bien Ishtar). En la mitología griega, eran 3 los sexos: el masculino era en un comienzo descendiente del sol; el femenino, de la tierra; y lo que participaba de los dos, de la luna. Y exactamente, como la luna, eran circulares mismos y su forma de avanzar. Eran, puesto que, horribles por su fuerza y su vigor, y tenían gran soberbia, hasta el punto que atentan contra los dioses. Entonces Zeus y el resto dioses deliberaron y se hallaban frente a un problema, en tanto que ni podían matar ni hacer desaparecer su raza, fulminándolos con el rayo como a los gigantes -pues entonces desaparecerían los honores y sacrificios que los hombres los tributen- , ni dejar que prosiguieran siendo altivos. Tras mucho meditar, al fin Zeus tuvo una idea y dijo: "me da la sensación de que tengo una estrategia a fin de que siga habiendo hombres y dejen de ser arrogantes, en hacerlos más enclenques. Ahora, de hecho -siguió - voy a cortarlos en 2 a cada uno de ellos, y de esta forma van a ser vez más enclenques y más útiles para nosotros, al haber aumentado su número ". Así, cuando la naturaleza de este ser quedó cortada en 2, cada parte echaba de menos a su mitad, y se reunía con ella, se rodeaban con sus brazos, abrazan la una a la otra, ansiando ser una sola por naturaleza. Desde hace tanto tiempo, puesto que, el amor de unos a otros es innato en los hombres y aglutinador de la vieja naturaleza, y trata de hacer un solo individuo de 2. Así, cuando se encuentran con aquella auténtica mitad de ellos mismos, sienten un fantástico impacto de amigad, de afinidad y de amor, con lo que no están prestos a separarse.

El amor en la Edad Media

El amor es una construcción cultural y no ha sido interpretado siempre y en todo momento como hoy día. Cada periodo histórico ha desarrollado una concepción diferente del amor y de los vínculos que deben existir o bien no entre el matrimonio, el amor y el sexo. Si bien no podemos entregar la invención del amor a la literatura del siglo XII con exactamente la misma solidez que lo hace Denis de Rougemont (mil novecientos seis-mil novecientos ochenta y cinco), es la Baja Edad Media cuando se reinventa su definición. La imagen del amor en la Edad Media está con fuerza condicionada por las novelas de caballerías y la poesía de los trovadores. Si bien en las novelas aparecían tramas cariñosas y el amor se transforma en un tema esencial de las obras medievales, no era el razonamiento primordial de estas. En cambio, el tema preferido por la poesía provenzal si que era plasmar en sus versos la belleza y virtudes de las damas, que los llevaba a cantar sobre el amor, mas no como una experiencia sentimental personal. Vale decir, que el dinamismo propio del amor acarrea un empleo diferente de la temática para cada autor y cada obra. Mas, ¿de qué manera se vivía el amor en la Edad Media? La visión del hombre medieval cara el amor queda determinada, en un primer instante, por la imagen negativa de la mujer y el sentimiento de pecado que empapa todo cuanto deba ver con esta. No obstante, cara el siglo XI se desarrolla una mutación, proporcionando un enorme refinamiento y también relevancia al amor entre hombre y mujer: es el conocido como amor cortés (fin'amor, en occitano), que se desarrollará en los entornos aristocráticos . La mujer se transforma para el amante en un ser inalcanzable, como la culminación de todo género de valores del género femenino. No obstante, el estatus real de la mujer en la Edad Media no se correspondía con la elevación de la dama de la poesía del amor cortés. Este género de amor en la corte es, además de esto, como una suerte de adulterio platónico y profano, en tanto que conforme la concepción de la temporada este sentimiento era algo completamente extraña al matrimonio y, aun, negativo caso de que existiese. El amor, que define la pasión y el instinto, era siempre y en toda circunstancia extramatrimonial. Esta nueva concepción mística toma, además de esto, una forma afín a la relación de vasallaje que rinde un sirviente a su señor. Así, el enamorado presta juramento de amor a la dama a la que presta sus atenciones y muestras de cortesía. Entre otras muchas, resaltan las novelas de Chrétien de Troyes, Tristán y también I. o bien los Lais de M. de Francia. Asimismo cabe nombrar, el tratado De amore, escrito en el nordeste de Francia cara el mil ciento ochenta y cuatro por un tal Andres el Capellán. El libro define asimismo una serie de reglas y conductas precisas para identificar el auténtico amor. Es parte integrante de sus peculiaridades el hecho de que el caballero profese su total devoción a una sola mujer y que esta muestre absoluta fidelidad por medio de obras y sacrificios. Este amor cortés, al que ya antes nos referíamos, tiene sitio tan solo entre personas nobles y jamás pasa en el matrimonio. En palabras de Capellán, "el amor es una pasión innata que NACE de la visión de la belleza del Otro sexo y de super desaforada obsesión por la MISMA, que quita a querer, Por encima de todas las cosas, la Posesión de los abrazos del Otro, y así efectuar mútuo ACUERDO todos y cada uno de los preceptoria del amor. ". La filosofía del amor cortés se corresponde con el imaginario de la fidelidad feudal que ubica a la estimada en el sitio del señor frente al vasallo ya menudo asimismo en el sitio del fiel ante su fe. Por otra parte, cabe decir que el amor en la Edad Media era considerado por los médicos de la temporada como una enfermedad, como un sufrimiento físico, y de esta manera lo prueban los diferentes tratados médicos. En un texto llamado Questiones super Viaticum, (mil doscientos cincuenta), P. Hispano, teólogo y médico, describe las peculiaridades de determinada enfermedad llamada amor hereos, aegritudo amoris, esto es, la enfermedad del amor. En este sentido, afirma Lacarra que "el aegritudo amoris, se Decir, el amor no correspondido, devenir en una nosología al causar un desequilibrio humoral que producer perturbaciones somáticas (...) alteraciones sicológicas o bien cariñosas Socias a la insensatez". El amor hereos debe comprenderse "en el sentido de señorial, no pues solo afecte a los señores, sino más bien pues señorea sometiendo el ánima y ejercitando su poder sobre el cuerpo del hombre", tal y como escribió Arnau de Vilanova (mil doscientos cuarenta-mil trescientos once) en su Tractatus de amore heroico. Como los otros tratados médicos, el Tractatus de amore heroico describe el amor como un estado patológico con efectos sicológicos y físicos. Arnau de Vilanova lo considera un síntoma, y no una enfermedad, mas el matiz no tiene excesiva relevancia ideal por el hecho de que asimismo define el amor, explica las causas que lo generan, los síntomas que desencadena y asimismo el tratamiento que se tiene que aplicar para la sanación del daño. En suma, más que de genuino amor, nos hallamos frente a un género de comportamiento derivado por el desarrollo cultural del periodo. El amor y el cariño tenían poco que ver con el matrimonio. Si bien más tarde va a dar sitio a producciones tan hermosas y elevadas como el Roman de la Rose del siglo XIII (Guillaume de Lorris y Jean de Meung), poco deberá ver con los auténticos sentimientos de los hombres de la temporada. Este sentimiento responde a un ideal romántico de un planeta que está en mutación, un planeta que ha abierto sus fronteras, que sin duda se ha hecho más complejo no solo en la vida económica, sino más bien asimismo en sus aspectos intel • intelectuales y artísticos. La urbe penetra con nuevos ritmos y nuevos valores. El hombre se levanta orgulloso de su humanidad, se sabe señor de la tierra y copartícipe de la obra de la creación. Este nuevo hombre le canta al amor, al amor divino y el amor mundano. Mas este amor no es real, es tan solo un ideal y por consiguiente la mujer, objeto de estos sentimientos asimismo es un ideal.

Otras perspectivas

Filosóficamente, se acostumbra a meditar que el amor es el único sentimiento para el que no hay un sentimiento de polaridad, como es el caso de los otros sentimientos (p. Ej. Calma - desasosiego).

Perspectiva materialista

Desde cierto punto de vista meramente materialista, el amor es considerado como un conjunto de comportamientos y actitudes involuntarias y desinteresadas que se manifiestan en seres capaces de desarrollar inteligencia sensible o bien emocionalidad. Cabe destacar el empleo actual de la palabra amor para designar tanto el sentimiento como el propio acto sexual, a través de la expresión "hacer el amor". Hasta mediados del siglo veinte, esta expresión estaba reservada para el galanteo. En nuestros días hay otra corriente de pensamiento sobre qué es el amor. Conforme ciertos estudios efectuados por neurólogos y científicos americanos «el amor no se registra como un sentimiento tal y como lo hace el odio o bien la alegría, sino más bien como una necesidad, o sea, se presenta de forma muy afín al cerebro a de qué forma lo hace el apetito »; volviendo entonces a la definición vieja de que el amor es una necesidad humana.

Manifestaciones del amor

Amor maternal (cuadro de William-Adolphe Bouguereau, mil ochocientos sesenta y nueve). En las relaciones de la persona con su medio, el amor puede presentar una o bien más de una de las próximas manifestaciones: Amor autopersonal. La autoestima o bien amor propio es el amor cara uno mismo. Es algo positivo para el desarrollo personal y también imprescindible para las buenas relaciones interpersonales. Se fundamenta en la aceptación de las virtudes y defectos propios y la percepción de estos en su justa medida. No se debe confundir con el narcisismo, que acarrea egocentrismo y que acostumbra a existir a consecuencia de una autoestima baja. Vulgarmente es tergiversado con cierta frecuencia el término de la autoestima al referirse al narcisismo patológico como " autoestima demasiado alta "o bien" demasiado amor propio ". La autoestima es el requisito preciso a fin de que exista amor real en cualquiera de sus manifestaciones.
  • Amor filial: entre progenitores y también hijos (y, por extensión, entre antepasados y descendientes). Particularmente el amor maternal, amor de madre a hijo, por tradición, se considera motivado por un fuerte instinto que lo hace en especial intenso. No obstante, asimismo hay quien cuestiona la existencia de este instinto.
  • Amor fraternal: en su sentido riguroso, es el cariño entre hermanos, si bien se extiende a otros familiares excluidos los progenitores y adultos. Nace de un sentimiento profundo de gratitud y reconocimiento a la familia, por conmuevas que apuntan a la convivencia, la cooperación y la identificación de cada sujeto en una estructura de parentesco. Lo mismo que el amor filial, y desde la perspectiva del psicoanálisis, el fraternal es sublimado, puesto que está fundado en la interdicción del incesto.
  • Amistad. Próximo al amor fraternal, es un sentimiento que nace de la necesidad de los humanos de socializar. El amor al prójimo nace por su parte del empleo de la capacitad de la psique de simpatizar y permitir, y forma la abstracción de la amigad. Por Erich Fromm, este amor al prójimo equivale al amor fraternal y al amor predicado en la Sagrada Escritura a través de la oración «amarás al prójimo como a ti mismo».
  • Amor fraterno (figuritas prehispánicas de barro, doscientos cincuenta-novecientos dC). Pueblos indígenas del Centro de Veracruz. Museo de Antropología de Xalapa, México).

Representación del amor

  • Amor romántico: nace con la expectativa de que un humano próximo llene a uno de satisfacción y dicha existencial. Este sentimiento idealiza en determinado grado a la persona objeto de esta expectativa, definida en la mente.
  • Amor confluente: amor entre personas capaz de establecer relaciones de pareja, definido a mediados del siglo veinte. Aparece por oposición al amor romántico: no ha de ser único, no ha de ser por siempre, no supone una entrega incondicional, etcétera
  • Amor sexual: incluye el amor romántico y el amor confluente. El deseo sexual se considera una manifestación del amor solo si nace de la autoestima.
  • Amor platónico. Con propiedad, es un término filosófico que consiste en una elevación de la manifestación de una idea hasta la contemplación de exactamente la misma, que cambia desde la apariencia de la belleza hasta el conocimiento puro y desinteresado de su esencia. Para Platón, el auténtico amor es el que nace de la sabiduría, esto es, del conocimiento. Vulgarmente, se conoce como una forma de amor que no hay un factor sexual o bien este se da de forma mental, imaginativa o bien idealistas y no de forma física.
  • Amor a los animales: nace de un sentimiento protector.
  • Amor cara algo abstracto o bien inanimado: un objeto físico, una idea, una meta, a la patria (patriotismo), al sitio de nacimiento, al honor, a la independencia (integridad). Se puede estimar amor platónico en su sentido filosófico.