El deseo sexual lo podemos despertar de muchas formas. Entre las formas más agradecidas de despertar el deseo sexual está recrearse en el erotismo que podemos acotar como aquel aspecto solamente humano que se fundamenta en despertar, de una forma consciente, la imaginación y los sentidos para abrir la puerta al deseo sexual. En el momento en que una pareja recrea situaciones eróticas, no solo activa el deseo sexual, sino la humaniza su sexualidad y le da fuerza, al paso que robustece los vínculos de complicidad y de unión.

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Cómo despertar el deseo sexual – Erotismo

En la etapa del enamoramiento, el erotismo está presente sin que las parejas sean demasiado conscientes: hay tanto deseo en tener el otro que el deseo produce todo género de pensamientos y de conductas eróticas. Pasada esta etapa, en muchas mujeres el deseo degenera y entonces se hace preciso, con la finalidad de despertar el deseo sexual, emplear de una forma consciente el erotismo.

La vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto son los sentidos que nos hacen percibir el planeta, produciendo hacernos sensaciones, sentimientos, pensamientos y conductas. El erotismo se fundamenta en alentar los sentidos de la forma conveniente, buscando situaciones íntimas que enciendan el deseo. La meta del erotismo es producir sensaciones de cercanía, de compenetración, de comunicación erótica, de seducción, de estimación.

Es esencial percatarse de que estos objetivos son más sensuales que no sexuales, y, en consecuencia, el coito no es tanto la finalidad del erotismo como su consecuencia. Podríamos decir que recrearnos en el erotismo estimula tanto los sentidos que solo el clímax puede calmarlos.

Veamos varias formas de alentar los sentidos eróticamente:

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El olfato

Las mujeres tienen una percepción más aguda de los fragancias (y por consiguiente, de los malos fragancias). Para asistir a crear una situación erótica es esencial que nuestro cuerpo esté limpio, recién ducharse.

Va bien de lavarnos con aquel jabón que bueno a la pareja, poniéndonos aquel perfume que nos agrada a los dos. En realidad, una buena forma de alentar el erotismo es que la pareja se duche junta. Dedicar tiempo a enjabonar el cuerpo del otro, con sensualidad, y obsequiarse abrazos con el cuerpo que se desliza por el jabón, produce multitud de sensaciones eróticas (estimula, además de esto, el tacto y la vista).

Si después la pareja se dedica a hidratar el cuerpo del otro con una crema en especial escogida para la ocasión, ya vamos a haber ido creando un planeta de amedrentad preciso a fin de que la mujer vaya desconectando de las obligaciones cada día y se vaya abandonando cara las sensaciones eróticas. También es muy preciso para el hombre, pues siendo su mujer abandonarse y gozar de las sensaciones que le da. Unas candelas olorosas asistirán a crear amedrentad en el sitio del encuentro sexual y también van a ir perfumando la habitación.

El gusto

El gusto es un sentido que va muy ligado al olfato. Que la boca huela es totalmente preciso para poder desamparar el gusto de los besos. Cuando la pareja se ha duchado y perfumado, pueden tener al lado de la cama unas bebidas y unos bombones (o bien pastas, o bien algún pequeño requisito) por el hecho de que mientras que van entrando en una charla íntima puedan ir obsequiando el sabor de la boca.

Mientras que la charla va creando un tiempo afable podemos probar el gusto que nos da probar nuestra bebida desde la boca del compañero. O podemos ponerla en alguna una parte del cuerpo de la otra y, mientras que vamos tomando, vamos lamiendo la piel amada. Alguna vez asimismo podemos tener junto a nosotros mermelada, nata, chocolate … para probarlo sobre el cuerpo de la pareja.

El oído

Alentar el sentido del oído, dando estrellato a las palabras bonitas o bien las oraciones tiernas, forma entre las caricias más profundas que puede percibir el cerebro y que más estimulan el deseo. El oído es un sentido poderoso. El cerebro s’erotitza por el solo hecho de tener una charla de enamorados (donde todo cuanto se afirma o bien se recuerda debe ver con el amor).

Decir al oído palabras bonitas, tiernas o bien excitantes (acá es completamente preciso saber con certeza que lo que afirmamos es excitante para nuestra pareja, si no es de este modo, podemos deteriorar la sesión) tiene una acción fulminante sobre el deseo . Poner una música sugerente, explicarse fantasías eróticas o leer al otro textos eróticos, son formas geniales de caldear el cerebro (que es allá donde habita el sexo).

El tacto

Es un sentido poderosísimo en la mujer, tanto, que un hombre que sepa acariciar bien su mujer va a poder contar con de ella prácticamente tanto como desee. Mimar bien al otro, especialmente si es la mujer, no es nada simple. El hombre debe saber que no son válidas todas y cada una de las caricias (de entrada mejor abstenerse de acariciar los pechos y los genitales, prácticamente tal y como si no existieran: es una forma de hacerlos presentes y que la mujer acabe deseando la caricia).

Hacerlo dando a la mano o bien en la boca el ritmo y la presión convenientes para cada rincón del cuerpo requiere un aprendizaje preciso para el erotismo. Los buenos amantes saben querer, sentir y soltarse a las manos del otro; saben que la calidad de las caricias y de las sensaciones producidas determinarán la calidad de la entrega. Las manos, la boca, los dientes, la lengua son herramientas de estimulación potente.

También podemos emplear el pelo si son largos, las mujeres el pecho y los hombres el miembro, para entregar diferentes sensaciones a la pareja. Asimismo es bien interesante el tacto que da acariciarse el cuerpo con aceite infantil, plumas, seda, guantes de piel, etcétera

La vista

Es un sentido poderosísimo en el hombre. Para el hombre, ver el cuerpo desnudo de su mujer es ya excitante. Si se envuelve con transparencias, perlas, tacones altos que lucirá para la ocasión, lencería seductora, etcétera, seguro va a tener el hombre predispuesto de manera rápida.

Recordemos asimismo que mientras que se está desarrollando una charla íntima, las miradas, las sonrisas y la risa son claves para la seducción. Unas uñas limpias y bien cortadas en el hombre producen calma en la mujer, que teme por unos genitales que son sensibles ya veces propensos a las infecciones. Ver una película erótica (alarma, que sea erótica para la mujer!). Y entretenerse en las escenas más sensuales, pasarlas a ralentí, es buena forma de acrecentar el erotismo de la relación.

Para alentar la imaginación erótica, cuando estamos solos, una buena forma de hacerlo es rememorar la sesión cariñosa que hemos vivido con la pareja. Asimismo nos asistirá al leer o bien mirar libros eróticos, o bien películas, que alimenten nuestro imaginario y asistan a enriquecerlo.

Recordemos que el placer compartido une a la pareja y fortalece saludablemente los vínculos del compromiso. Y que las muestras físicas de aprecio y ternura, cuando se desligan de una finalidad sexual, fortalecen el deseo.

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