En las sociedades desarrolladas cada vez existen más parejas con inconvenientes de fertilidad. En realidad, no deja de ser paradójico que la fecundidad y el desarrollo económico anden en líneas opuestas: cuanto más bienestar económico, menos nacimientos y más inconvenientes de fecundidad. En España se estima que entre un quince por ciento y un dieciocho por ciento de las parejas tienen inconvenientes para concebir un hijo y esta tendencia semeja que va en alza. Se cree que un sesenta por ciento de estas parejas recurrirá a la reproducción asistida para tener un hijo. La infertilidad es la incapacidad para concebir un hijo tras un año de sostener relaciones íntimas con regularidad y sin protección. La esterilidad, en cambio, es la imposibilidad absoluta de concebir.

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Efectos psicológicos de la infertilidad

El descenso del número de nacimientos se explica, en una buena parte, por la integración masiva de la mujer a la capacitación universitaria y el planeta laboral (hace más dificultosa la conciliación de la vida en familia y laboral); para la regulación de la reproducción por medio de los anticonceptivos (ha reducido de forma esencial el número de embarazos no deseados) y por el descenso del peso de la religión en la comunidad (la meta de las relaciones íntimas, conforme la religión , era tener hijos). Estos cambios sociales asimismo han perjudicado a la fecundidad por el hecho de que han retrasado la edad de concebir de la mujer.

La franja biológicamente perfecta para concebir un hijo es la que va de los veinte a los treinta años; a los treinta y cinco años como edad límite. Desde esta edad, las probabilidades de embarazo bajan a un cuarenta por ciento , ya partir de los cuarenta años bajan a un quince por ciento . En lo que se refiere a la esterilidad, en un cuarenta y cinco por ciento de los casos la causa es masculina, por minoración de la calidad de los espermatozoides (menos concentración, menos movilidad y un mayor número de espermatozoides anormales); en un veintitres por ciento la causa es femenina (por una minoración de los óvulos, por sufrir de endometriosis o bien por obstrucción ovárica); en un diecisiete por ciento las causas son mixtas, y en un quince por ciento las causas se ignoran.

El impacto psicológico de la infertilidad

El descubrimiento de la infertilidad supone una crisis esencial en la vida de las parejas, en tanto que la capacidad de procreación de una pareja joven y sana se da por supuesta si no ha existido ninguna nosología ginecológica o bien andrológica que los pusiese en estado de alarma. La infertilidad supone la frustración de un deseo realmente fuerte que tiene sus raíces en la parte más biológica del humano (la pervivencia de la especie), mas asimismo en la parte más humana (el deseo de ser progenitores y la continuidad de los propios genes).

En nuestros días muchas parejas planean la venida del primer hijo múltiples años tras vivir juntos, pues el primer objetivo es, de forma frecuente, la estabilidad a nivel económico y profesional. Cuando estas parejas deciden que ha llegado el instante, “quedarse encinta” pasa a ser un propósito que, si no se manifiesta tras unos meses, produce una inquietud que acrecienta la ansiedad y la frustración en proporción geométrica. Por estudios efectuados se sabe que la ansiedad anterior al intento de embarazo puede ser entre las causas favorecedoras de la infertilidad. Mas asimismo se sabe que la ansiedad que produce el intento frustrado de embarazo puede ser entre las causas de la infertilidad.

En cualquier caso, la infertilidad provoca muchos enfrentamientos, tanto individuales como de pareja: es usual que haya una minoración de la confianza y de la autoestima, que se manifiesten sentimientos de saña y de culpa y que haya una sensación de pérdida de control de la propia vida. Acostumbra a producir dudas en la femineidad de la mujer y en la masculinidad del hombre. Y en muchas parejas depaupera la comunicación y las relaciones íntimas tanto en la cantidad como en la calidad-, y puede terminar provocando que sus miembros se propongan de proseguir juntos.

En realidad, la frustración de ser progenitores provoca una crisis esencial en la relación, que puede ser gestionada por los miembros de la pareja para robustecer sus nudos sensibles y salir reforzados o para acentuar las diferencias que existían y romper la relación. Es esencial que las parejas jóvenes recuerden que la salud general es una cosa y la salud reproductiva es otra. A los treinta y seis años se puede estar realmente bien de salud general, mas la salud reproductiva ya no es perfecta. Es bueno para la fecundidad que las mujeres tengan hijos cuando se hallan en la edad biológica conveniente, y asimismo los hombres, en tanto que la calidad de los espermatozoides se estropea gradualmente con el paso del tiempo.

Asimismo es bueno saber que el agobio crónico, la sofocación persistente o bien la ansiedad elevada, son malas compañías para favorecer el embarazo. Es conveniente en estos casos hacer un tratamiento sicológico para aprender a reducir la ansiedad.

El tratamiento para la reducción de la ansiedad se ha visto que era eficiente para prosperar la fecundidad. Con frecuencia se hace preciso, asimismo, una terapia breve de pareja, orientada a promover la buena comunicación ya gozar de una sexualidad relajante. La terapia, en un caso así, potencia una relación de pareja satisfactoria y aumenta las probabilidades del embarazo deseado

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